CURSO NUTRICION

sábado, 20 de noviembre de 2010

MONTESA, ENCLAVE MEGALÍTICO

Hace unos años, cayó en nuestras manos un texto del famoso botánico valenciano Cabanilles, donde describía la villa de Montesa en la Comunidad Valenciana, en España. Cabanilles habla en ese texto sobre una Gran Mole de Piedra en Equilibrio que todavía en su época se podía mover con el simple empuje del brazo.
Esto nos sorprendió en gran manera y nos pusimos a buscar este enigmático lugar poseedor de una "Piedra Oscilante". Al llegar a la población paramos a tomar un café en el céntrico "Bar Musical" y allí fue donde su propietaria, cuyo nombre no recuerdo, nos habló de las maravillas encontradas en este lugar.
Ella y una amiga suya arqueóloga habían estado investigando alrededor del famoso castillo y habían encontrado indicios de que este lugar había sido habitado desde hace muchos, muchos siglos y que posiblemente fuese un importante lugar de ¡Culto Megalítico!
Nos entregó unas fotocopias del trabajo realizado por la arqueóloga y nos invitó a visitar el lugar guiados por tan singular escrito, invitación que emocionadamente aceptamos.

Aquí transcribo el texto de la arqueóloga Dolça Tormo i Ballester y expongo algunas fotografías tomadas allí.

Descripcion sumaria de lo que parece ser una necrópolis megalítica en el termino municipal de la villa de montesa (la costera, valencia)
Ubicación: al noroeste de la villa de Montesa a la altura del castillo derruido se extiende una extensa meseta calcárea de roca desnuda que presenta en su cara sur unos altos acantilados que descansan sobre una vertiente cóncava que va a morir en el llano o valle de Montesa.
Dicha formación se conoce como “La Mola”, y es citada así ya en el documento de cesión y fundación de los caballeros de la Orden de Montesa.


Los acantilados están cruzados horizontalmente por diaclasas que al debilitar la roca compacta veteada de cuarcitas y de pequeñas formaciones minerales como los jacintos, permite la formación de cuevas y recovecos. La Mola también se halla fracturada verticalmente como sucede en todas las formaciones sedimentarias marinas formando pilares y grietas vertiginosas, estrechas y largas, así como permite la distribución de grupos de formaciones pétreas aisladas o desgajadas del núcleo compacto, ofreciendo una superfície plana muy amplia.

La zona arqueológica de gran riqueza que queremos acotar se desarrolla a lo largo de las diaclasas bajas de la mola y el comienzo del declive: no podemos despreciar el resto de terreno que llega hasta el caminito del calvario ni tampoco todo el término en sí que rodea el castillo y que en varios lugares presenta evidentes muestras de rocas esculpidas y manipuladas por la mano del hombre.



Ultimamente el terreno ha sido muy violentado para ampliar caminos, por ejemplo se ha suprimido la muralla de la villa, en su lado oeste, en los últimos años, de dicha muralla que era indudablemente medieval, pero seguro que en su base había testimonios árabes y romanos.

La zona que queremos acotar como evidente muestra de santuario arcaico o necrópolis megalítica se centra en la concavidad a poniente antes descrita.

Sabemos que en la zona levantina no hay testimonios de gran envergadura de megalitismo, siendo estos abundantes en cataluña y almeria, y por eso nos atrevemos a llamar la atención sobre esta zona que a nuestro entender puede dar fructíferos resultados para el mejor conocimiento de nuestra prehistória.

El área central de nuestro interés es de un km. de largo por 300 metros de ancho en el repecho de la mola, aunque sabemos que indudablemente debemos englobar también la llamada Font Santa, y la Garganta situada a su espalda y muy probablemente el lugar en donde ahora está situada la ermita.

El conjunto llama poderosamente la atención por la similitud con otras zonas escogidas como enclaves sacralizados mediterráneos de este mismo período, concretamente estamos pensando en delfos.

Tenemos los mismos elementos: la formación rocosa a las espaldas, las fallas o grietas, la orientación a poniente, la fuente castalia, el declive majestuoso hasta el mar, cubierto de verdes olivos y quizás también la serpiente pitón antes de ser vencida por el racionalismo de los apolíneos.

Pasemos a enumerar las distintas tipologías de monumentos megalíticos que hemos podido apreciar a simple vista, careciendo de todo soporte instrumental para la verificación científica.

Apreciamos menhires: están todavía hincados en número de tres, alineados junto al Tormo Gros en su parte izquierda, son de gran dimensión (6,7 metros de alto). La orientación del alineamiento es norte/sur, son evidentes los numerosos retoques que han determinado su forma.

Hemos apreciado una piedra tumbada del tamaño de 1,50 metros tumbada delante de la cueva, con un pie ahusado para ser erigido.

Al otro lado del castillo se halla otro peñasco con el nombre significativo de tormo que también nos indica su procedencia megalítica dentro de la tipología de menhires.

Piedras oscilantes: llamase actualmente “Pedra Senyora” es de un tamaño aproximado de cinco pisos, es un menhir con una piedra oscilante en su cúspide, la piedra en forma de cono tiene una superficie plana de unos 5 metros y encaja perfectamente a modo de casquete sobre el menhir. Su majestuosidad, tamaño y ubicación la señalan como elemento fundamental de todo el conjunto del recinto o santuario. Sería el eje primordial de muchos rituales como centro del universo, el “Onfalos” u ombligo central de un mundo espiritual que desconocemos, pero que podemos suponer geográficamente muy influyente sobre una extensísima región. Su orientación se relaciona con el resto de los menhires, encarados al suroeste.

Dolmenes: en un recorrido de simple amateur, hemos podido apreciar al menos 7 formaciones dolménicas, todas ellas tumbadas pero con todas las piedras que las conformaban en el lugar, solamente están decantadas o con el techo inclinado sobre un ortostato de las paredes.

Todas las piedras han sido labradas y retocadas, algunas han sido casi esculpidas, formando el techo de una misma masa que sirve de base, este dolmen es conocido por “la seta”,  y ultimamente ha sufrido graves agresiones irreparables.

Queremos citar también aquí otra reunión de construcciones dolménicas que han sido barrenadas y que eran llamadas “La Boca del León”. A cada paso podemos constatar que la piedra que aflora del suelo, siempre ha sido labrada formando rectángulos a modo de habitaciones, o grandes cuencos o paellas, que a nuestro parecer es lo que queda de las tumbas o enterramientos, quizá también pueden ser, sobre todo las rectangulares, la base de templetes a modo de tesorillos, exposición de reliquias o de despojos de los enemigos etc. El actual estado de postración no debe ser atribuido solamente a actos vandálicos, seguramente como se ha demostrado recientemente en estudios minuciosos, los mismos constructores de dólmenes los derrumbaban para remodelarlos.

También el ejército romano usó las piedras dolménicas menores que cubrían la cámara central, para enlosar la carretera o via augusta que pasaba a pocos kilómetros, por en medio del valle y junto al rio Canyoles o Montesa.

No debemos olvidar los dos terremotos que abrieron el castillo, pero dudo mucho que pudiera modificar substancialmente el santuario megalítico. Dichos dolmenes parecen ser de la primera época, ya que tienen tres o cuatro piedras por paredes y dos losas por techo.

Citaremos que en las inmediaciones del tormo gros y en un repecho que forma de manera artificial su gran estructura, han sido encontrados recientemente por los escaladores que utilizan los peñascos para entrenarse, dos puntas de flecha, según parece una de ellas lanceolada bifacial y con retoques; la otra con aletas, pudieran ser una parte del ajuar funerario, parecen estar depositadas en la casa del párroco y concuerdan con el período del neolítico muy avanzado.

Cuevas: reconocemos una de dimensiones bastante grandes, 3 metros por 5 y que tiene adjunta y comunicada por una estrecha gatera otra de menor dimensión, está ubicada en uno de los lugares debilitados por la diaclasa, en lugar alto y preeminente. De hecho toda la pared de la mola de más de un km. De largo presenta recovecos, grietas y ahujeros alineados que problablemente fueran lugar de enterramientos, también hemos observado una gran terraza excavada a media altura bajo lo que es llamada “la Piedra Cristalina” y que no se puede llegar mas que dejándose deslizar con cuerdas, que ofrece un buen lugar de posibles hallazgos arqueológicos.

Salas de descarnación: puede que fueran salas sepulcrales, es una construcción exenta, labrada singularmente como dos habitaciones, cada una de ellas de forma trilobulada, y con una gran balconada dirigida a poniente, es la más interesante de todas las construcciones descritas.

Personalmente me conmovió reconocer los espacios circulares trilobulados tan semejantes a los admirados en la isla de malta, aunque soy consciente que el megalitismo maltes es muy posterior a lo que parece hallamos en montesa.

Balconada de la llamada piedra cristalina: está igualmente conformada por grandes espacios redondos y lobulados, de talla, así como pequeños nichos o “tronos” que creemos son cistas: (enterramiento que consiste en cuatro losas laterales y una quinta que hace de cubierta)

Algunos arqueólogos han dado cuenta en numerosas ocasiones de estas grandes cazuelas o ruedas excavadas en roca viva del mismo período ubicadas por toda la península.

En portugal muy concretamente, apuntan interpretaciones de relojes solares, o grandes secaderos de yesca a semejanza de lo que al parecer aún ahora hacen los pastores, he descartado también que todas estas formas fueran resultado de una cantera en desuso.

En la balconada abierta a poniente en lo alto de la mola se halla una gran veta a cielo abierto de cuarcita.

Círculo aquelárrico. Justo a plomo debajo de la balconada, ya en el suelo se nos abre un espacio, abierto y llano, absolutamente redondo, un círculo perfecto limpio de todo estorbo pétreo, espacio sacro por antonomasia dominando el valle y con los principales núcleos de gran interés rodeándolo.

A mi entender este espacio es tan o más importante que los restos en sí que dan testimonio arqueológico.

Mesa sacrificial o de ofrendas: delante al sur del círculo sacro y a su vez enfrente de una gran grieta del Tormo Gros, se halla una gran formación escavada en forma de mesa sacrificial,  a nuestro parecer inconfundible y de formas muy reconocibles y adaptada a las funciones rituales. En su lado derecho se halla un agujero o cubeta cuadrangular, labrada, con desaguadero hasta el suelo, también tiene una pequeña cañeria o tubito que lleva de una pileta mas pequeña y situada encima al cuadrángulo o cubeta citada.

Esta construcción tiene labrados canales que la circunvalan en su mayor parte, en el lado opuesto al círculo sacro y justo delante de la gran grieta del tormo gros. La mesa sacrificial presenta labrada en su pared externa mas alta la cabeza y parte del cuerpo de un saurio.
La simbología de la serpiente no escapa a ningún historiador, también pudiera hacer referencia a la cosntelación de la hidra, o fuera simplemente un animal totémico.

Evidentemente también aquí debemos ser cautos y esperar a pruebas de datación fiables. El Tormo Gros, es un enorme peñasco endido desgajado de la pared vertical de la mola, proteje y acota el círculo sacro. Su endidura recorta un pequeñísimo espacio de cielo diurno o nocturno. En este punto nos parece que la configuración de los espacios y construcciones pueden revelar una conexión con el calendario. En el mundo espiritual del eneolítico se sacralizaba a los astros.

Construcción de les escaletes: se describe como una formación esculpida en la roca de forma exenta y formada por escalerillas cuadrangulares, puede ser el único resto de un monumento funerario de cistas.

Solo nos queda describir dos enclaves relacionados con el agua, estos dos sitios son de extrema importancia, pues ademas de la función de abastecer a una población con el precioso líquido, ¿cómo podrían darse lugares venerables y sacralizados sin el principal elemento mítico que permite el renacer espiritual como es el agua lustral?

La llamada font santa: es una cueva natural de grandes dimensiones, aproximadamente 10 por 10 metros, con una gran pileta labrada sobre una formación natural anterior, es denominada “la Cloxina”, (el mejillón), siempre manaba agua hasta hace poco, seguramente desde el incendio del abundante pinar que cubría la montaña de donde proviene el manantial.

Parece un ninfeo arcaico(nenufar), que no ha sufrido posteriores retoques o embellecimientos como otros ninfeos célebres.

Hemos dejado para el final el monumento más paradigmático y bien conservado, se trata de la Fonteta: esta formada por una magnifica cueva natural de unos 25 o treinta metros por 10 de alto, redondeada, que tiene por techo una única y enorme losa formada por una diaclasa.
De esta losa plana del techo manan unas minúsculas gotas de agua por filtración de la propia Mola que se halla encima, el agua es reconducida y guiada por un sorprendente tejado inclinado tapizando el suelo de forma cóncava, las tejas son de época mucho más reciente que el manantial y de todo el monumento en sí, pueden ser medievales, porque están intactas. Lo más hermoso y revelador es un corredor, de unos pocos metros (8 metros de largo por 1,60 de alto), con paredes de mampostería de piedras recibidas con barro y techo de losas planas que da salida a la cueva y que empalma directamente con una galeria cubierta con falsa bóveda sobre mamposteria de piedra recibida con barro, de unos 29 metros de largo por 2 metros de alto y 1 metro de ancho.

Los muros forman un pasillo trapezoidal, por donde discurre canalizado por una canal excavada en la roca del suelo. La muy escasa agua que mana a la fonteta.

En el apartado reservado al agua cabría citar unos aljibes excavados en la parte más alta de la mola, pero evidentemente la galería cubierta de forma trapezoidal, el corredor y la cueva de la font santa o arcaico ninfeo son a nuestro parecer, piezas que por ellas mismas merecen un posterior estudio.